Ha sido un placer formar parte de un fin de semana tan especial, lleno de rituales, risas, lágrimas, bailes y momentos que permanecerán para siempre.
Después de vivirlo todo con tanta intensidad, también tiene que haber un momento para parar: para escucharnos, respirar y dar a la celebración un cierre muy especial.
Celebrar también es parar, respirar y cuidarnos juntos.
Quizá no pensemos en el yoga cuando imaginamos una boda, pero ¿qué mejor que terminar un fin de semana así con el cuerpo más ligero, la mente más tranquila y una sensación de bienestar que permanece con nosotros?
Y si, además, podemos compartirlo entre todas y todos, adaptando la práctica a cada persona, cobra todavía más sentido. El yoga en silla nos permite crear una experiencia participativa, amable y accesible para personas invitadas con realidades muy diversas.
Patri y Pablo, gracias por permitirnos formar parte de una celebración tan vuestra.
